El Colegio “Los Robles”, de Giles, impulsa una innovadora forma de enseñar

San Andrés de Giles es también una ciudad con instituciones innovadoras. El Colegio Los Robles es sin dudas una de ellas, de hecho este año llevó a cabo un proyecto que hoy sorprende a la comunidad educativa y padres de los alumnos que integran el establecimiento.

Este año, la institución que brinda a la sociedad un servicio educativo público de gestión privada, puso en funcionamiento la jornada extendida. Luego del turno tradicional matutino, los alumnos comparten un almuerzo para luego integrar creativos talleres que ya son un ejemplo de que una nueva y dinámica forma de enseñar es posible.

Para conocer más sobre este proyecto, Infociudad entrevistó a Jorge García, presidente de la Asoc. de Padres; Paula Beltramone, coordinadora de los talleres; y Walter Rosello, quien está a cargo del taller de Pensamiento Lógico Matemático. Los representantes del Colegio Los Robes contaron en detalle esta experiencia que fue gratamente aceptada por los alumnos.

Infociudad: ¿Qué es la “Jornada extendida” que hoy promueve el Colegio Los Robles?

Paula Beltramone (PB): La jornada extendida nos permite tener diferentes talleres. En el primer ciclo tenemos taller de Literatura Infantil, Reciclado y además Inglés e Informática, que en realidad estas dos materias son extracurriculares. En el segundo ciclo tenemos Pensamiento Lógico Matemático, Técnicas de Estudio, también Inglés e Informática y como cuota extra Italiano, que es un idioma que ya veníamos dando desde hace unos años por un convenio con la Sociedad Italiana.

IC: ¿Cómo fue el proceso que les permitió elegir este tipo de talleres?

PB: Todos los talleres surgieron el año pasado de las necesidades que por ahí los docentes y la comisión de padres veía que tenía el colegio, como forma de apoyar lo curricular. Siempre que hablamos de talleres estamos planteando el modo de trabajar de una manera lúdica, porque los alumnos durante la mañana tienen la parte curricular. De esta manera los chicos se pueden desenvolver, disfrutar, donde puedan sentir el placer de estudiar que muchas veces se pierde y a través de juegos muy creativos se enseña de una nueva manera.

Son talleres que sirven para que los chicos se interrelacionen, para que disfruten de aprendizaje. Porque el aprendizaje sentado en una silla, con el pizarrón y la tiza, debe cambiar; en un mundo que está cambiando completamente, donde los chicos vienen con la tecnología desde el nacimiento, nosotros también tenemos que cambiar la forma de enseñar.

IC: ¿De qué se trata el taller de matemáticas?

Walter Rosello (WR): La comisión de padres confió en mí el año pasado proponiéndome trabajar en primaria, cosa que yo nunca había hecho, y fue así como encaramos un desafío nuevo con los talleres. La idea fue empezar a trabajar con problemas de olimpiadas de matemática, acertijos y juegos matemáticos que vamos variando de clase en clase. A partir de eso surgió la idea de filmar algunas intervenciones, soy docente de hace muchos años, pero me sigo sorprendiendo con las cosas que pueden entregar los alumnos. Son maravillosos, como se expresan, como resuelven los problemas, así que me pareció bueno que quede un registro, le pedimos permiso a los padres y lo pudimos hacer.

IC: ¿Cómo se logró romper con el esquema tradicional de enseñanza en tu materia específica?

WR: Básicamente se logró dándoles libertad a los chicos, dentro de un marco ordenado, pero dejando que ellos se expresen a su manera, no bajándole demasiadas directivas sino dando consejos. Lo bueno de los problemas que proponemos es que son bastante abiertos y cada alumno tiene su manera de resolverlo. El desafío fue romper con esta barrera de que la matemática es para algunos elegidos nada más, por eso la idea es que todos los chicos puedan desarrollarse y resolver los problemas. Muchas veces planteamos el mismo problema y mostramos en los vídeos las distintas estrategias que ellos plantean.

IC: A nosotros nos contaron que los chicos deciden quedarse en la escuela después de la primera jornada para compartir un almuerzo ¿Estos talleres ayudan a fortalecer los vínculos?

Jorge García (JG): Si, más allá de eso, en este mundo complejo que les toca vivir, poder independizarse y organizarse en el momento de la comida es un buen paso. Ejercen la autonomía y se organizan el día anterior para ver que llevan. Todo eso a los chicos les da una independencia que en algún momento de sus vidas les va a ser útil.

PB: Yo estoy en el comedor a la hora del almuerzo y es un placer ver como se organizan, como saben esperar su turno para calentar los alimentos, como pueden compartir, que quizás son cosas que al principio en marzo no lo veíamos. Siguen aprendiendo en ese horario.

IC: ¿Imaginaban esta buena recepción por parte de los alumnos?

JG: No, la verdad que no. La esencia del colegio era tener un taller, este año empezamos a ver qué era lo que necesitábamos y después de estudiarlo un cierto tiempo salimos con esta propuesta. Fue aceptada por los padres en cierta medida, también estaba el interrogante de si los chicos iban a poder estar tantas horas, pero con el correr de los meses esto se fue acomodando y hoy los chicos y los padres están contentos, los talleres funcionan. Los chicos no salen cansados, todo lo contrario, salen alegres. Todo este proyecto es una prueba piloto, por supuesto podemos ir cambiando y corrigiendo ciertas cosas, siempre contando con la opinión de todos los padres.

IC: El Colegio Los Robles se destacó siempre por tener buenos jugadores de hockey ¿Se está pensando algún taller orientado a la actividad física?

JG: Sí, lo estamos pensando por la actividad misma y también por la identidad del colegio. Se está hablando con los profesores, pero nos falta instalaciones como para armar algo así; es un proyecto que estamos tratando y programando para el próximo año o el siguiente. La actividad física integra, suma muchos valores que es lo que tratamos de trabajar en el colegio.

IC: Erróneamente muchas veces se dice que la institución es “privada” ¿Pueden contarnos cuál es la posición que hoy asumen?

JG: Nuestro colegio es un servicio educativo público de gestión privada. No es un colegio privado como tal vez se cree. Hoy somos los padres quienes formamos una asociación para poder garantizar su funcionamiento. De hecho ya tenemos las inscripciones abiertas para el año que viene. Como todos saben damos prioridad a los hijos de egresados u hermanos, pero con los cupos que nos quedan vacantes  se hace un sorteo con un escribano público para determinar a los ingresantes. El sistema es sumamente transparente.

Fuente: infociudadsag.com.a