¿Quien nos cuida?

Hace un tiempo hablábamos de la inseguridad, y la cantidad de delitos que se cometían en nuestra ciudad. A propósito de la falta de atención en el cuidado y la prevención, hacíamos especial mención del riesgo que existía en el balneario con la cantidad de jóvenes que se reúnen diariamente en esa zona, para hacer previas, juntarse o pasar el rato, sin que exista ningún tipo de control por parte de las autoridades:

“No hay prevención, no hay controles, no hay respuestas. (…), y a propósito de ausencias, es llamativo, en estas noches de verano, donde se agrupan gran cantidad de adolescentes en el balneario municipal, utilizando el camping y las escalinatas para hacer las previas, la ausencia total de personal de tránsito o alguna fuerza de seguridad, con el riesgo que implica estar en ese espacio (recordemos que hemos sufrido un accidente fatal de un adolescente allí mismo).” Ver Nota: Inseguridad: mas robos que días del año

Hace tres días que lamentablemente nuestros bomberos con apoyo de otras delegaciones de las ciudades vecinas, la policía e incluso la brigada de perros, están buscando infructuosamente a un joven que se cayó en un momento como el descripto arriba.

Hasta ahora, no ha habido ningún tipo de manifestación de las autoridades locales, ni de las judiciales, ni de la policía al respecto, sólo explican, como siempre, los bomberos. (Algo que dentro del ámbito municipal viene siendo muy usual, ya que tampoco nada se ha dicho de las evacuaciones).

El temporal del día lunes, las grandes lluvias de la zona, hicieron que el río creciera rápidamente, perjudicando claramente en la búsqueda y complicando la tarea de los Bomberos, que tienen doble tarea en este momento, realizando evacuaciones al mismo tiempo que trabajan en la búsqueda.

Pero lo que es más llamativo, es que no haya ningún tipo de advertencia siquiera, desde el municipio, que indique que existe algún riesgo de meterse al agua en el balneario, que indique horarios de atención de guardavidas, que prohíba el ingreso a algún sector que se considere más peligroso, etc. etc.. Brillan por su ausencia los carteles indicadores, las comunicaciones oficiales, y los controles.

Como ejemplo, de como se hacen en otros lados las cosas, copiamos comunicaciones de ciudades vecinas.

Una comunicación de la Municipalidad de Salto en las redes sociales, donde claramente, con mucho ímpetu, en un cartel absolutamente llamativo, se indica que está prohibido bañarse y textualmente dice:

“Luego de la crecida en su nivel registrada durante la jornada de ayer martes 30 de Enero, las aguas del Río Salto se encuentran en una situación de estabilidad, registrando a las 11:00 una altura de 5,66 metros.
Pese a ello hacemos saber a la comunidad que se encuentra terminantemente prohibido nadar o bañarse en las aguas del río por estrictos motivos de seguridad.
En ese sentido recordamos que el Servicio de Guardavidas del Balneario Municipal cumple labores en horario de 10:00 a 19:00, por lo que recomendamos extremar las precauciones fuera de ese rango horario.”

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La otra imagen, es de Pergamino, y allí se puede ver claramente, la información del estado del Arroyo y la prohibición de pescar y/o bañarse.

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¿Y en Arrecifes?

En un sistema democrático, la función del Estado es velar por el bienestar de los ciudadanos, que son los que le otorgaron el poder a sus representantes para que realicen de la mejor manera posible la tarea que tienen encomendada.

En una ciudad, el Estado, está compuesto por las tres patas, ejecutivo, legislativo y judicial. En este caso puntual, deberían estar, por lo menos “atentos”, el intendente municipal, el Secretario de Seguridad, el Jefe de Defensa Civil, el Ayudante Fiscal, el Comisario y los concejales.

¿Donde están en estos días? Deben ser las vacaciones, porque a ninguno se los ha visto o escuchado asumir algún tipo de actitud “comprometida” con la ciudadanía.

Desde la Dirección de Prensa Municipal, no ha habido ningún tipo de comunicación oficial, ni en este caso, ni durante todo el verano, respecto de la inauguración de temporada balnearia, del horario de guardavidas, de la identidad de los mismos, o de las prevenciones requeridas en cualquier lugar donde hay un río que tiene los riesgos propios de su naturaleza, como por ejemplo PROHIBIDO BAÑARSE.

No somos inconscientes, no pretendemos que el Estado se ocupe de cada uno de nosotros en cuanto a lo que nuestra propia responsabilidad de cuidado implica, pero tampoco podemos hacernos los distraídos respecto de aquello que no se está realizando, y que perjudica directamente a los ciudadanos.

Información es prevención y cuidado. Lo que no está prohibido está permitido. No hace falta dinero, hace falta voluntad y hace falta compromiso. Hoy ¿quien nos cuida?

 

 

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