Violencia de género digital: a juicio por amenazas coactivas reiteradas y difusión de contenido íntimo sin consentimiento

La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional confirmó el procesamiento de una persona que amenazaba a través de las redes sociales a su ex pareja. El fallo sienta un importante precedente en la materia.

La Sala 7 de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional confirmó el procesamiento penal de una persona acusada por amenazas coactivas reiteradas a su ex pareja y difusión de contenido íntimo sin su consentimiento. El fallo sienta un importante precedente en la materia.

El caso se trata de una mujer víctima de violencia de género digital por parte de su ex pareja, quien la agredía y amenazaba a través de las redes sociales de manera sostenida y repetida en el tiempo. El imputado había creado perfiles de Facebook falsos con el nombre de ella, donde la hacía pasar por una mujer que ofrecía sexo e incluso subió a la aplicación You tube videos en los que ella aparecía.

Además, las intimidaciones continuaban a través de WhatsApp, ya que utilizaba distintos números telefónicos para hostigarla y la amenazaba con enviar a su familia videos íntimos si no accedía a encontrarse con él.

La mujer se presentó como querrelante en la causa bajo la representación de Daniel Monastersky y Juan Matías Salimbeni. Allí manifestó que la conducta del imputado estaba afectando todos los ámbitos de su vida: personal, familiar, social y laboral. “Me encuentro invadida por el temor de lo que pueda hacer para perjudicarme por el único y exclusivo motivo de no querer continuar una relación romántica con él, tengo derecho a seguir mi vida en paz tengo miedo por mí y también por la seguridad de mi hijo”, sostuvo.

Al analizar la prueba ofrecida, los magistrados destacaron que si bien  las distintas líneas utilizadas para comunicarse con la damnificada no se hallaban a nombre del imputado, el contenido de las conversaciones aludían a cuestiones íntimas de cuando eran pareja, a actividades específicas que realizaba la mujer y a una continua exigencia para que ella desbloquee su número para que él no tenga que pedir teléfonos prestados. En consecuencia, concluyeron que  estos elementos “impiden sostener que los mensajes pudieran haber sido enviados por otra persona”.

Fuente: palabrasdelderecho.com.ar

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