Otra enfermera denunció discriminación: ahora en una clínica

Una vez más, una trabajadora de atención de la salud, que con esfuerzo y dedicación llevan adelante una labor primordial en medio de la pandemia del coronavirus, se vio involucrado en un lamentable episodio en una clínica de Pergamino.

Ayer a la mañana, Sabrina Russo, que es enfermera particular, fue a acompañar y asistir a una de sus pacientes imposibilitada de caminar, que fue trasladada en ambulancia a una clínica para realizarse un estudio.

“Yo estaba con barbijo y guantes ya que ando en la calle trabajando con la gente y yendo a domicilios”, explicó en Kairós de RADIO MAS (FM 106.7).

Al intentar ingresar a la institución advirtió un cartel, con una indicación de acceso restringido, razón por la cual esperó ser atendida, pero con la expectativa y necesidad de entrar.

Pero “el señor que me atendió, me expulsó y me hizo esperar en la calle sin poder ingresar a la clínica. Yo respete su decisión. Al rato, abrió la puerta fervientemente yme empezó a insultar”, denunció la enfermera.

“Me gritaba diciéndome que no tenía que estar ahí parada y un montón de cosas que son difícil de describir, lo cual me hizo sentir muy mal y menospreciando mi trabajo. Yo nunca le falte el respeto”, indicó.

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Sabrina Russo, quien aclaró que en la calle “sentía mucho frio”, recordó que “hay una ley que afirma que aquel que trabaja como personal de salud y acompañe a una persona mayor, como en este caso y además imposibilitada de caminar y en silla de ruedas, debe tener a alguien con ella. Pero este señor me prohibió realizar mi trabajo”.

La enfermera se comunicó con un familiar del paciente para hacerle saber la prohibición de ejercer su labor y tuvo que recurrir a la ayuda del ambulanciero para que pueda acompañar con la paciente, que precisamente era un adulto mayor. “Trabajo en domicilios y nadie me niega nada. Me ponen trapos con lavandina, llevo mis barbijos, mis guantes, tomó todos los recaudos”, subrayó.

La trabajadora de la salud tiene previsto realizar hoy la denuncia en la Comisaria de la Familia y la Mujer “porque no quiero que le vuelva a pasar a ninguna de mis otras colegas”. Y remarcó que “la gente, en su mayoría, no tiene tolerancia ni respeto. Todos los enfermeros hacemos un gran esfuerzo por atender a todos aquellos que lo necesiten”.

Fuente: Primera Plana