Vecinos acechados por delincuentes, se unen y cuestionan el accionar policial en Pergamino

En los últimos 10 días se produjeron una serie de hechos que los motivó a unirse para defenderse. Se involucraron en distintas persecuciones que dieron con los sospechados pero la Policía no los detuvo, argumentando haber recibido orden de no hacerlo.

No es una novedad pero en las últimas horas se convirtió en una cuestión que quita el sueño a los moradores de un sector del barrio Kennedy, concretamente quienes residen en las calles Makintach, Isaac Annan y Sargento Cabral; esto es entre las vías del Belgrano y la colectora de la ruta Nº 8, en adyacencia al arroyo Pergamino.

De padecer -como todos- hechos ocasionales de inseguridad, en los últimos 10 días pasaron a vivir una pesadilla cada noche. El primer hecho de esta seguidilla tuvo lugar a la medianoche del jueves 23 de abril, cuando una vecina ve desde su casa a un sujeto portando un bolso, en actitud de mirar el movimiento de las casas de la zona. Procurando que se retire, la mujer le llama la atención desde su casa, mientras que otro vecino llama a la Policía. Cuando llega el móvil, con dos efectivos –mujer y hombre-, hacen una recorrida; en esos momentos. Los vecinos ven a un sujeto tomar una vía de escape lateral al Arroyo en sentido hacia el barrio José Hernández pero no era a quien habían avistado antes. Ese presumiblemente seguía en la zona. Los efectivos no lo encuentran y se retiran. Los vecinos estaban en vela por lo que sucedía y 15 minutos después de que se fuera la patrulla, estando un grupo de ellos en las veredas comentando lo sucedido, escuchan un fuerte estruendo que es reconocido por uno de los vecinos como unas chapas de su patio, lo que lo llevó a asumir que alguien estaba en su casa. Ya a esa altura eran unos 30 vecinos dados a la búsqueda del hombre en cuestión, al que vieron meterse en el predio de una fábrica de ataúdes. Nuevamente es convocada la Policía, a la que se le facilita el acceso a esa propiedad. Allí se encuentran con el sujeto, que va a su encuentro caminando, asegurando ser un morador más de ese barrio. Ante tal respuesta y por no contar con otros elementos que hablaran de la comisión de un delito, lo dejan ir sin más.

Orden de no detener

El domingo 26, cerca de las 21:00, una mujer estaba en la puerta de su casa y es sorprendida por dos delincuentes armados que intentan arrebatarle el celular; sus vecinos vieron el hecho e iniciaron una persecución que termina en Isaac Annan y la colectora. Nuevamente se apersonan los mismos efectivos policiales, pero no efectúan ninguna detención. Cuando un vecino les preguntó por qué, le contestaron que “el fiscal” (no dijeron cuál) había indicado que no había que detener a nadie.

El viernes 1º, a las 17:00 aproximadamente, dos sujetos ingresaron a una vivienda que sospechaban estaba vacía, pero se encontraron con una de sus habitantes en el lugar por lo que “recularon” y se dieron a la huida.

A estas tres situaciones concretas, que fueron relatadas a LA OPINION por vecinos que optaron por no dar a conocer sus nombres -y en cuya redacción puede haber diferencias temporales y falta de detalles-, hay que sumarles que todas las noches desde 26 de abril esta gente se mantiene en alerta por continuos ruidos en techos y fondos de las viviendas. Para prestarse socorro, formaron el grupo de Whatsapp “Vecinos Alerta”. Allí también comparten la ocurrencia de hechos extraños o presencia de desconocidos en la zona, fácilmente detectable en este tiempo de cuarentena.

No han podido distinguir si son las mismas personas las que participaron en los distintos hechos, pero sí advierten que se repite el modus operandi.

Denuncia a la Policía

La mayor preocupación por estas horas de los vecinos de Makintach, Isaac Annan y Sargento Cabral no tiene tanto que ver con que nuevamente los “visiten” delincuentes sino la respuesta que les ha dado la Policía, de que habría una “orden de no detener” de un fiscal. Son normas generalmente no escritas, por tanto incomprobable, como también puede ser una respuesta a la que recurrió el efectivo por no tener otra ante la imposibilidad de detener al sospechoso.

Ante semejante declaración, los vecinos se comunicaron en el 911 y expresaron lo sucedido, denunciando a los uniformados en cuestión; por no contar con sus nombres, indicaron día, horario y zona del recorrido, para que puedan ser identificados por quien deba investigar lo ocurrido.

Lejos de generalizar y de estigmatizar a toda la fuerza, la intención de los vecinos es que se aclare el proceder de esos efectivos en particular y que, en procura de resolver la situación que viven, los patrullajes sean más seguidos.

Fuente: La Opinión de Pergamino



Categorías:Policiales, Regionales, Sociedad

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