Con tasas récord de actividad e informalidad, volvió a bajar el desempleo en el segundo trimestre

La desocupacion descendió al 6,9%, leve baja respecto del 7% del trimestre anterior, pero de casi 3 puntos porcentuales menos que igual período del año anterior. La tasa de actividad se elevó a 47,9%, la mejor en dos décadas, mientras que el trabajo precario alcanzó el mayor porcentaje desde 2008.

La tasa de desocupación en el segundo trimestre del año bajó al 6,9 %, una mínima mejora respecto del 7% en que se encontraba en el trimestre anterior y de 2,7 puntos porcentuales menos que el 9,6% de igual período del año pasado.

Naturalmente, la caída del indice de desempleo es notoria respecto de la pandemia, pero también se nota una evolución favorable  en comparación con la prepandemia, donde en el segundo trimestre de 2019 era del 10,6%.

La mejora en el empleo traduce un aumento de la tasa de actividad, que se elevó a 47,9% en el período, contra un 46,5% del primer trimestre, superior además al 45,9% del segundo trimestre del 2021.  La tasa de actividad  alcanzó el nivel más alto en los últimos 20 años.

Todos estos porcentajes son consistentes, a su vez, con la tasa de empleo (proporción de la población ocupada sobre el total) que fue del 44,6% en el segundo trimestre, la más alta de los últimos siete años. Es decir que es cada vez mayor la proporción de personas que trabaja efectivamente, con independencia de sus condiciones. 

Por su parte, el porcentaje de personas que busca trabajo (desocupados y ocupados demandantes) o que está disponible para trabajar más, ascendió al 28,8%.

Según Luis Campos, coordinador  del Observatorio del Derecho Social de la CTA – Autónoma, «este dato es bueno solo en términos relativos: es el porcentaje más bajo para un segundo trimestre en los últimos siete años. Pero dice mucho de la precariedad laboral que enfrentan muchos trabajadores y trabajadoras: más de un cuarto busca trabajo o quiere trabajar más», según advirtió en un posteo en twitter.  

Por su parte, la consultora LCG destacó  la cuestión de la tasa de informalidad (asalariados sin descuento jubilatorio), que alcanzó el 37,8%, siendo el valor más alto desde finales de 2008. «Así, se incrementó 6,3 pp contra un año atrás y 1,9 pp en relación al trimestre anterior. De los 665 mil nuevos puestos de trabajo creados en el trimestre, 145 mil son informales (22% del total)», explicó en un documento. 

La subocupación, por su parte, registró un 11,1% respecto de la población económicamente activa, con una baja interanual de 1,3 puntos, mientras los subocupados demandantes llegaron al 7,7% y no demandantes al 3,5%.

Según las cifras del INDEC el desempleo afecta a 957 mil personas de la población activa en los 31 aglomerados relevados por el organismo, pero si se extrapola el porcentaje a la población total cerca de tres millones de habitantes tienen problemas de trabajo en la Argentina.


El indicador más alto de desempleo se registró en el distrito de Córdoba con un 8,7, mientras que el menor afectó al de Viedma Carmen de Patagones con un 0,8%.

Entre los distritos con mayores índice de desempleo se ubicaron el conurbano bonaerense con un 8,6 y el Gran Buenos Aires que midió 8,5%.

También registraron indicadores altos Mar del Plata-Batan con un 8,6%, Santa Rosa 7,4, Río Cuarto 7,0, Tucumán 7,2, Salta 7,0, Concordia 6,0, Mendoza 5,6, Resistencia 5,7 y la Ciudad de Buenos Aires 5,4, entre otros.

Entre los registros más bajos figuraron Santiago del Estero 1,3, Posadas 2,6, Formosa 2,7. San Juan 3,0, Río Gallegos 3,0,San Luis 3,6, Catamarca 4,2 y Rosario 4,3.

Entre las regiones, las que mostraron la mayor tasa fueron las del Gran Buenos Aires y Pampeana, con 7,8% y 6,5%, la menor fue el Noreste 4,1%, En Cuyo llegó 4,6, Noroeste 5,6 y la Patagonia con 4,7.

LCG atribuye la resiliencia del empleo a un correlato de que, durante la primera mitad del año, la actividad creció un 6,5% a/a, lo que permitió que «el nivel de empleo creciera cercano al 6% a/a». 

«No obstante, en línea con una aceleración de la inflación hacia el segundo semestre (6,5% m/m piso equivalente a +110% anualizado) en conjunto con el endurecimiento del acceso a insumos importados, proyectamos una caída de la actividad para el final del año, y un crecimiento anual desacelerando fuerte hasta alcanzar tasas del 3,5% anual promedio», suma LCG.

Por estos factores, la consultora espera que «la creación de empleo se modere en vistas de una menor actividad». Sin embargo,  «la erosión de los salarios reales por la dinámica inflacionaria podría derivar en la búsqueda de empleo para aportar nuevos ingresos en los hogares, redundando en una mayor tasa de actividad que, de no ser convalidada por la creación de empleo, redundaría en un aumento de la tasa de desempleo».

Por Leonardo Villafañe

El Cronista



Categorías:Economía, Nacionales

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