Argentina salió campeón del mundo en Qatar 2022, en el mejor partido del siglo XXI

La Scaloneta se consagró con una actuación sublime ante un excampeón mundial que peleó y jugó cuando Argentina se distrajo. Las claves de un justo campeón.

Transcribimos la nota de Carlos Piro, Periodista y editor de Perfil.com. Historiador de Chacarita Juniors.

El Tricampeón Mundial de fútbol masculino es Argentina, señores. La Scaloneta, el equipo que comanda Lionel Scaloni desde el banco, Lionel Messi en la cancha, deambulando, corriendo, sacando fuerzas, regando con su fútbol todos los partidos, rompiendo ocho mil récords: goles en TODAS las instancias finales, superando a Maldini en los minutos en mundiales, a Diego Maradona en goles, a Gabriel Batistuta en no me acuerdo qué… perdón, monstruo, dejame festejar un toque.

Argentina necesita sufrir. ¿Será la maldición del tango? ¿Serán los típicos descuidos de una defensa que se equivocó muy poco en siete partidos? Vaya uno a saber… Pero metimos la tercera copa del mundo en 44 años, tres copas y tres subcampeonatos. Un Kempes, un Maradona, un Messi…  Faaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah, si pudiéramos ser esa potencia mundial en otros campos…

La emoción no me deja pensar con claridad. Capaz que cuando me enfríe me arrepiento, pero esta final no solo fue el mejor partido de fútbol que se disputó en este siglo XXI. También es la final que la Selección Argentina jugó mejor. Mejor que la potente selección de César Luis Menotti de 1978 y mejor que la de Carlos Salvador Bilardo de 1986. Mil motivos podremos esgrimir. Porque esta Scaloneta, jugó, atacó, defendió, se equivocó, y se sobrepuso a mil sufrimientos. 

Si primero hay que saber sufrir como escribió Homero Expósito en Naranjo en Flor, también en esto la Scaloneta fue campeona del mundo. En juego, en fair play y en sufrimiento…

Por edad, es la quinta final del mundo que me toca. Es la de “mi desempate”, “gané” dos, “perdí” dos, y siempre traté de que la racionalidad le ganara al hincha que tengo dentro, y que se me escapa a cada rato. La teníamos tantas veces, y tantas veces se nos negó. Este domingo 18 de diciembre de 2022 la Scaloneta hizo todo bien para tenerla, pero «tres pelotas de mierda» como bien definió el mejor arquero arquero del mundial de Qatar 2022, Emiliano Martínez extendieron el momento la consagración. Que llegó. Y Argentina fue campeona del mundo en un partidazo contra el último campeón. Porque si algo caracterizó a esta selección en este mundial, fue que cuando más difícil fue el rival de turno, mejor jugó. 

Pero esta final la sentía de manera diferente a las anteriores. Sí, como fan de Diego Maradona y de su fútbol, siempre quise que le vaya bien, que sea feliz, que salga campeón del mundo todos los días. Pero no fui tan fan de la selección del 86 y menos de la del 90 como sí lo fui de la del 78 y como soy de la Scaloneta. Tampoco, naturalmente, fui hincha de la selección de Alejandro Sabella en el Mundial 2014. Ojo, que no sea fan, que no sea hincha no significa que no le reconozca virtudes que fueron muchas.

Sufrir la argentinidad

Con la selección que dirige técnicamente Lionel Scaloni me pasan otras cosas. Me gusta, me representa, me sorprende, resuelve cosas en el juego que ni en mis mejores sueños puedo imaginar. Como lo hacía la selección de José Pekerman, gran padre futbolístico de esta Scaloneta, al que siempre tendremos que agradecerle este momento. Y también a César Luis Menotti, director de selecciones de la Asociación del Fútbol Argentino, y gran responsable de la potencia futbolística que es la selección nacional desde hace casi medio siglo, ya que fue el entrenador que hizo respetar como nadie en la historia, el trabajo y la organización en el seleccionado.

También del “Flaco”, un poco, son el título del ’86 y los subcampeonatos del ’90 y del 2014,  aunque los bilardistas se sorprendan por esto que escribo. Y claro, este 2022 lo tiene entre sus responsables. Pero ojo, no hay grieta ahí: Bilardo y Sabella heredaron aquella organización por la que tanto peleó Menotti, pero si hubieran estado ellos en ese momento y en ese lugar, habrían hecho lo mismo: privilegiar a la selección por sobre todas las cosas, las mezquindades, las roscas y los intereses personales, las necesidades menores de algún club…

Sí, se juegan todas estas cosas en el alma y el corazón de los argentinos futboleros. Pero en lo que tiene que ver con el juego, con el partido en sí… eso es otra historia.

La final arrancó con un pelotazo largo de Francia y de un foul contra Rodrigo de Paul. Presión alta de les bleus, que si no recuperan, hacen falta, obligado a la Scaloneta a tratar de saltar líneas. Mucho, mucho nervio en los primeros instantes, pero Lío abrió para Di María por izquierda, centro, buen toqueteo de Messi y De Paul pero el pase final a Julián fue con el goleador cordobés fuera de juego.

Argentina presionaba, recuperaba, jugaba, toca. Sí, terminó el partido y creo que siguen tocando. Más que interesantes los primeros minutos del partido de la Scaloneta, entusiasmando a todos. Francia se enreda en defensa, un empujón al Cuti Romero en un centro, generó dudas, pero el VAR estaba apagado, al parecer.

A los 16 gran recuperación de De Paul, toque con Messi pero le quedó para la derecha a Di María y “la colgó” ocho metros arriba del travesaño. Buen partido, intenso, de la Scaloneta, que no le deja espacios a Francia, que no encuentra la pelota, pero es siempre peligrosa cuando la tiene. Se les escapó a De Paul y Cuti Romero terminó cometiendo una infracción al borde del área a la derecha del Dibu, y terminó en una falta en ataque de Girou.

En la jugada siguiente, la Scaloneta, que mete mucha gente en el área rival, y así llegó el penal a Di María que Lío cambió por gol.

Francia quiso, pero la perdió en ataque, cinco toques, habilitación para Di María que metió el segundo entrando en diagonal. Argentina es más con la pelota, Argentina es más en el contraataque, Argentina es más en resultado en los 37 minutos del primer tiempo.

Con el 2 a 0 a favor, Argentina bajó el ritmo pero sin cambiar el libreto. Tener la pelota, tocar, buscar espacios. Siete minutos de descuento en el primer tiempo… Francia manejó un poco más la pelota, metió dos cambios a cinco minutos del final, buscando la reacción…

Argentina tardó 45 segundos en meterse en el área francesa en el segundo tiempo, tocando , abriendo los espacios, pero falló el pase final y controló el arquero. Si perder la iniciativa, buscando el tercero. Roba cuti, juega di maría, abren para De Paul, le pega de pique al piso, controló el arquero otra vez.

La primera de Francia fue un corner que no fue, corte del centro del Dibu que sale rápido por derecha con Di María, que cambia de sector, juega De Paul, lateral. 

Primer córner del segundo tiempo para la Argentina a los 8 minutos. Francia lo intentó un poco más, se adelantó, quiso manejar la pelota, provocar algún error en la Argentina, que se retrasó. A los 25, la tuvo Mbappé, se le fue a dos metros por arriba del travesaño.

Por un momento nos creímos que habíamos gambeteado el sufrimiento. Pero el dolor y el sufrimiento argentino siempre está. Faltaban 12 minutos, nos dormimos un minuto, Otamendi, perdió la marca y fue el penal para Francia en una jugada aislada. El campeón del mundo descontó, aunque Dibu Martínez había adivinado el palo. Terrible derechazo de Mbappé, con su calidad y le dio vida a los franceses y se agrandaron. Se pusieron a tiro del empate y lo encontraron. Se la sacaron a Messi, agotado, la cruzaron y en dos minutos, todo lo bueno que había hecho la Scaloneta se diluye en el cansancio, la falta de concentración y faltan ocho minutos para el final… Se venía la derrota, pero…

Los cachetazos de Mbappé dolieron, la Argentina intentó ir. Sin piernas, arriesgándose a un contragolpe mortal de Francia. La Scaloneta trató de recuperar el buen juego que la llevó hasta la final. Pero no alcanzó. Así es el fútbol. Manejás la pelota y el juego, el ánimo y el resultado durante 75 minutos y en dos minutos te quedás sin nada.

Francia tiene su mérito. Fontanarrosa decía que nadie quere comprar una derrota, pero los de azul la vendieron carísima, ¿eh? No se rindió nunca, ni en sus peores momentos. Y tuvo su premio. Tuvo sus aciertos. Tuvo más aire, y lo logró… Fue, fue y fue en menos de media hora, como lo había hecho la Argentina en el resto del partido, emparejó el partido y el resultado.

¿Qué le faltó a la Argentina? Carajo, qué difícil pensarlo… En principio, concentración. Piernas. Controlar a Mbappé, que en dos minutos te liquidó… ¿Algún cambio más? Veinte años vamos a discutir y a recordar esta final…

Había una más, a los 52 minutos del segundo tiempo probó de media distancia y se la sacó el arquero al córner… ¿La última del tiempo reglamentario? De la Argentina, una vez más. Que jugó un gran partido, una gran final, pero enfrente tenía el campeón del mundo, tenía a Mbappé, a otro gran equipo que cuando parecía que se quedaba sin ideas, que estaba abatido, hizo dos goles en un suspiro y destrozó todo lo bueno que había hecho la Scaloneta, que por momentos, nos creímos que era mejor que el Brasil del ’70..

A la hora de jugar el tiempo suplementario, Argentina quiso pararse mejor que en el doloroso final del tiempo reglamentario. Intentar, jugar, sacar fuerzas de dónde no había. Pero creyendo en el fútbol que lo llevó a la final. Y a buscar el triunfo con las mejores armas. Volvió a ser un poco más en el primer tiempo del suplementario, aunque sin profundidad.

Francia buscó algún lanzamiento, aprovechando el cansancio argentino, aprovechando su velocidad. Pero Argentina dejó una mejor imagen en el primer tiempo suplñementario, aunque sabemos que no alcanza nada…

Arranque del segundo tiempo suplementario, arranca Argentina intentando atacar. Buscando con sus ideas, ganar el partido. Fue, lo intentó, tocó, metió gente en el área, Lautaro tocó, le revantó las manos a Lloris, agarró el rebote Lío, tres a dos… on side… Otra vez arriba, otra vez a temblar… Otra vez un goleador de la puta madre que mete dos goles en una final del mundo como aquel Mario Alberto Kempes en 1978… Pero Messi tendría una más. 

La única del tiempo suplementario de Francia, Mbappé prueba al arco, y le pega en el codo a Montiel. El francés no perdonó y puso el 3 a 3 de penal. Y la Argentina, fiel a su espíritu, fue a terminar el partido arriba, peleando, jugando, buscando evitar los penales en lo poquito que quedaba…Francia también lo tuvo… Antes de los tres minutos de descuento, un centro envenenado de Mbappé, no llegaron a conectar y se fue al lado del ángulo…

El mejor partido del siglo XXI, este Argentina- Francia que terminó 2 a 2 en el partido y 3 a 3 en el tiempo suplementario, necesitó penales para poder encontrar un ganador… La Argentina fue un poco más en el juego, en los 90 y en los 30 suplementarios. Pero Francia no se rindió nunca.

Cómo fueron los penales de Argentina campeón Mundial de Qatar 2022

Arrancó pateando Francia, como contra los Países Bajos. Fue Mbappé, por su tercer penal de la final. Los dos fueron a la derecha de Martínez. Mucha calidad el francés. La tocó el arquero argentino, pero le rompió la mano y el arco.

Le pega el primer penal argentino Messi, despacito, le dio tiempo al arquero que se iba a tirar para el otro lado, corrigió Lloris, pero no llegó igual. Uno a uno.

Coman le pega con un fierro, pero tenía a Dibu Martínez enfrente, que la sacó con el pecho y la cara.

Paulo Dybala, despacito al medio recupera la ventaja argentina. Dos a uno.

Tchouaméni le pega en el tercer penal francés y fue afuera, cuando Dibu había acertado el palo…

Paredes, otro fresquito fue a patear el tercero. Le arquero le acertó el palo, pero dejó fue gol y dejó a Francia sin margen de error. Tres a uno.

Kolo Muanli le rompió el arco fuerte alto y al medio. Tres a dos.

Gonzalo Montiel va por el cuarto penal. Con una calidad de campeón del mundo la mandó adentro para que 47 millones de argentinos puedan volver a gritar tras 36 años, ¡¡¡Campeones del Mundo!!!!

El uno por uno de los jugadores argentinos en la final contra Francia

Emiliano Martínez 

Su participación en el primer tiempo fue más por controlar alguna jugada, por tocar con sus compañeros que lo buscaron ante la presión de Francia que de tener que tapar algún mano a mano, algún tiro de media distancia o cortar algún centro. Salió fuera del área y le pifió, lo salvó De Paul. Acertó en el penal ,pero fue insufi idnte., nada para hacer en el segundo de Francia, gran atajada en el tiempo de descuento… y en el descuento del tiempo suplementario sacó con su pierna izquierda un remate de gol.

Nahuel Molina

Buena contención ocupando espacios en la primera avanzada de Mbappé, controlando y diluyendo el ataque. Bien mandándose al ataque, aunque las jugadas se hayan diluido. Completó una gran final.

Cristian Romero 

Fue fuerte en un par de situaciones, quizá innecesariamente, facilitando algún tiro libre, sin mayor trascendencia. Intentó sumarse en ataque. Otro sólido en los pocos y efectivos ataques franceses.

Nicolás Otamendi

Buen primer tiempo de Nico, que no se complicó nunca, ante una Francia desorientada, sin la pelota y que no le encontró la vuelta al juego en la primera etapa. Cuando dudó, cuando pifió, sacó ventajas Francia, pero redondeó un gran partido, como lo fue durante todo el mundial

Nicolás Tagliafico

Buena salida, buenas asociaciones con Di María por la banda. Marcó, atacó, sumó. Otro de garn partido.

Rodrigo De Paul

Toca, se muestra, ataca, recupera. Se equivoca y vuelve a corregir su error. Defiende, ataca, un pulpo que si tuviera que jugar mañana otro partido más, jugaría mejor, si se puede, de lo que jugó contra Francia. Su mundial fue de menor a mayor, y no tuvo techo. Un infierno lo que jugó este muchacho…

Enzo Fernández

Se movió bien en el mediocampo, ayudando en defensa cuando fue necesario y asociándose con Alexis y Lio cuando se podía. Traba, pelea, busca el arco, se asocia con los compañeros. El premio al jugador más joven, un irrespetuoso que tuvo un mundial de puta madre… 

Alexis Mac Allister

Tuvo el primer tiro de media distancia, una salida fallida de Francia, controló y le pegó desde afuera, para que la embolse el arquero. Pase gol a Di María, milimétrico, cuando tenía también la chance, egoísta, de probar él. Pensó en ese instante en el equipo, en que el Fideo iba a tener el arco más abierto, y ahí fue la pelota para el 2 a 0. No hay manera de encontrarle errores a un jugador, que como varios de sus compañeros, la rompió no solo en la final, sino en todo el Mundial.

Angel Di María

Recibió dos buenos cambios de frente, todos los ataques pasan por sus pies, se abre como un viejo wing, sorprende haciendo la diagonal para el medio, no le encontraron la vuelta los defensores franceses, pero tampoco terminó de acertar en los primeros minutos. ¿Cómo lo vieron en el penal? No sé pero decidieron tirarle una vez más, la pelota para que desborde, se metió en el área, penal a los 21 minutos del primer tiempo. Toca, gambetea, se mueve, recupera… a los 15 lo habilitó a Messi, que se le fue el remate mordido al lado del palo. Le hicieron el penal, hizo el segundo, salió a los 19 del segundo tiempo, aplaudido por todo el universo futbolero… La Scaloneta necesitaba aire, salió fundido, y fue el mejor momento de Francia…

Lionel Messi

Bien en las primeras intervenciones, jugando y hasta cortando. Ansioso, cometió alguna falta en su afán por recuperar. Como Di María, ¿qué decir? También estuvo en todos los ataques. Despecito, a la izquierda de Lloris, bien bien bien al lado del palo, puso el penal mientras el arquero se tiró para el otro lado. Sí, otro record: metió goles en octavos, en cuartos, en semi, y en la final… Pero claro, faltaba mucho, Mucho tiempo y mucho juego. Dos goles en una final, como el Matador Kempes, pero además, jugó, hizo jugar, convirtió, y fue fundamental en la serie de penales. Si le faltaba algo para confirmar su talento, su enorme capacidad fue salir campeón del mundo a los 35 años rodeado de una banda de pendejos que lo adoran y que dejaron la piel, como él, para lograr el tercer título mundial de la Argentina.

Julián Álvarez

Atento en la presión alta, buscando recuperar en el campo francés, como Lío, se le escapó alguna falta en su afán por ir por la pelota. Presiona, ataca, vuelve al medio a pescar algún rebote. A los 13 del segundo tiempo, le sacaron una pelota abajo junto al palo. Con cuatro goles en el mundial, fue una de las grandes apariciones en el fútbol argentino. Hay futuro, carajo!

Marcos Acuña

Claro, no tiene la elegancia del Fideo, pero mete, sabe, juega. Intentó, se asoció, marcó… Fue importante su aporte en el peor momento de la Argentina

Montiel

Entró para jugar el tiempo suplementario. A darle aire a la Scaloneta, que lo necesitaba tanto… Y fue el responsable del cuarto penal, el que le dio el título a la Argentina.

Lautaro Martínez

Ingresó por Julián Alvarez. A romperse el alma en el área, la primera que tuvo, pase donde messi lo dejó solo, pero lo cerraron justo… La segunda fue una extraordinaria habilitación de Acuña, que quiso pegarle, rebotó en un defensor, pero nos negaron el córner y dieron por terminado el primer tiempo suplementario.

Leandro Paredes

Relevó a un Rodrigo De Paul agotado… Linda habilitación para Acuña en la primera que tocó.

Guido Pezzella

Entró por Alexis a cinco de los 120… A defender de cabeza…

Paulo Dybala

Ingresó por Tagliafico en los tres minutos… Intentó en ataque, y cuando el partido imponía que defendiese, fue el responsable de conjurar un jugadón de Mbappé, el mejor de la cancha, el mejor del mundial, gambeteó a cuatro en un metro cuadrado, pero se la revoleó Dybala, que no estaba en ningún manual…

A mi viejo, a quien le hubiera encantado esta selección…

Fuente: Diario Perfil



Categorías:Deportes, Nacionales

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